Fiebre AFTOSA - Transmisión

La Fiebre Aftosa se transmite por contacto directo e indirecto con animales infectados, sus secreciones y tejidos.

Se disemina rápidamente debido a la posibilidad de transmitirse por vía aerógena, por medio de las pequeñas microgotas presentes en el aire eliminado por la respiración de los animales infectados.

A su vez, el viento puede transportar las partículas infectantes a  kilómetros de distancia, lo que representa un serio problema a la hora de realizar un efectivo control epidemiológico.



Cantidad de unidades infectantes eliminadas por los vacunos por diferentes vías:

Tejido o excreción Cantidad de Unidades Infectantes
Contenido de linfa de vesículas 100 millones/ml (60 a 80 ml.por lengua)
Tejido epitelial de vesículas 1000 millones/gr. (100 a 120 gr. por lengua)
Orina 100 millones por litro
Leche 1000 millones por litro
Sangre-Semen 1 millón por mililitro
Aire espirado 10000 cada 30 minutos (*)

(*) El aire espirado por un vacuno mediano es de unos 100.000 litros diarios. Un animal enfermo elimina 4 a 5 unidades infectantes por litro, por lo que en un solo día puede eliminar entre 400.000 y 500.000 unidades, cantidad suficiente para infectar durante un lapso de 4 a 7 días a todo lo que lo circunda.

A esto debe sumarse el contenido viral de 10 a 15 litros diarios de orina, 15 a 20 litros diarios de leche y 20 kilos diarios de materia fecal.

Respecto a otras especies domésticas, cabe destacar que el cerdo, pese a que por razones anatómicas tiene menores posibilidades de contagio por vía inhalatoria, es capaz de eliminar 1000 veces más virus por el aire espirado que los vacunos en el mismo período de tiempo.

No es necesaria la presencia de huéspedes intermediarios, la transmisión del virus es directa y con un período de incubación muy corto (3 a 5 días), lo que produce una amplia diseminación de la enfermedad en muy poco tiempo.

Otra forma de diseminación es a través de objetos inanimados como ropa, calzado, vehículos, maquinaria agrícola, y hasta papel moneda,  así como subproductos de origen animal (lana, pelo), vegetal (heno, granos), e incluso por medio de portadores asintomáticos como el hombre, el cual puede transportar por varias horas el virus infectante en su nariz.

El virus posee la capacidad de mantenerse vivo en el medio ambiente por varios días, y hasta semanas, siendo su supervivencia mayor en invierno que en verano, debido a las condiciones de temperatura y humedad más favorables, y a una menor exposición a la radiación solar existentes en la primera de dichas estaciones de año.

Supervivencia del virus de la Fiebre Aftosa en diferentes materiales y objetos :

Material / Objeto Supervivencia (Invierno) Supervivencia (Verano)
Ropa y calzado 14 Semanas 3 a 9 Semanas
Papel Moneda 48 horas a 25 º C 48 horas a 25 º C
Tierra 21 Semanas 1 Semana
Paredes de ladrillo o revoque 2 a 4 Semanas 2 a 4 Semanas
Plantas de pasturas 29 Semanas 1 Semana
Parvas de heno 29 Semanas 4 Semanas
Bolsas de grano 20 Semanas 20 Semanas
Agua 3 a 4 Semanas 3 a 4 Semanas
Lana de ovejas 2 a 3 Semanas 2 a 3 Semanas
Pelo de bovino 4 a 6 Semanas 4 a 6 Semanas
Moscas domésticas 10 Semanas 10 Semanas

Respecto a la supervivencia del virus de la Fiebre Aftosa en la carne y derivados, la misma constituye un aspecto de primordial importancia, toda vez que determina que aquellos productos provenientes de países con presencia de la enfermedad, enfrenten fuertes restricciones para su ingreso a países compradores libres de la misma.

La transmisión de la enfermedad mediante el contacto de animales susceptibles con carne infectada (ej. : cerdos alimentados con desperdicios de carnicería sin hervir), es una permanente posibilidad , representando un serio peligro de introducción de la enfermedad a zonas o países donde la misma ha sido erradicada.

En el músculo propiamente dicho, el virus desaparece una vez que se desarrolla el proceso de acidificación natural durante la maduración de la carne a una temperatura de 4 º C, en un lapso de hasta 72 horas.

Sin embargo, la médula ósea de los huesos largos, los ganglios linfáticos y los coágulos sanguíneos atrapados en los grandes vasos, constituyen reservorios muy adecuados para el virus aftoso, toda vez que lo aíslan de la acción de la acidificación de los músculos.

A su vez, las temperaturas bajas necesarias para la conservación y manipuleo de la carne, favorecen la supervivencia del virus.

La información precedente, ha sido extractada de las siguientes publicaciones:

“Fiebre Aftosa. Breve Historia de una Malhadada Peste” – Dr. Héctor G. Aramburu (D.M.V.). Publicación realizada por CAPROVE en oportunidad de su 50º Aniversario

“Virus Aftoso y Fiebre Aftosa I y II” – Dres. Héctor G. Aramburu y A.L.Durlach. Ciencia e Investigación, Junio 1963.

“La Aftosa, un problema fundamental de nuestro campo – Comentarios Epizootiológicos” – Dres. Scholein Rivenson y Héctor G. Aramburu. Revisión publicada por el Centro de Consignatarios Directos de Hacienda, Agosto 1600.